Lo sé, dolor ocular, lo sé. Tranqui, todo tiene su explicación:
Hoy, en un momento de reflexión acerca de lo que quiero hacer con mi vida, no he llegado a ninguna conclusión pero he acabado buscando tíos buenorros en el badoo porque yo en la cabeza sólo tengo una cosa: lo único.
No les he dicho nada a ninguno pero me he alegrado la vista cual señora cuando ve a Bertin Osborne.
He encontrado a uno de entre dos cientos mil que me ha parecido majo, he ido a hablarle y en su perfil tenía escrita la frase que titula este post.
En ese momento he decidido seguir con mi reflexión y la he acabado. He llegado a la conclusión que lo que hay que hacer es menos pensar y más follar, así no estaría perdiendo el tiempo en el badoo y nunca me habría enterado que los que valen la pena para practicar lo único no saben escribir. Ojos que no ven… (Como diría uno que yo me sé, ¡patada en los cojones!)
Cuando era pequeña le clavé un lápiz en la cabeza a mi hermano a causa (se supone…) de los celos.
Siendo un poquito más grande le di una patada en la cara a mi mejor amiga cuando yo bajaba las escaleras del bloque saltando los últimos 5 escalones agarrándome a la barra. Empezó a sangrar… su madre empezó a chillarme…
Aun no entiendo el por qué pero un día estaba en casa de mi vecina (mi amiga de la patada mortal en la cara) y vi que su madre tenía unos perritos de cerámica muy majos encima de la mesa, yo decidí que serían mucho más bonitos si les pintaba los ojos con típex así que lo hice… y me pillaron (su madre ya casi no me habla).
Estaba yo en la tienda de mis padres y noté algo en la nariz, fui a mirarme al espejo pero entró una vecina del barrio con su hija y tuve que atenderlas. Estuvieron un rato preguntándome por un bolso y yo no paraba de tocarme la nariz haciendo ver que me picaba. Cuando se fueron vi que lo que tenía en la punta de la nariz era un moco redondo y gigante.
Hubo una vez que un niñato, en el cole, a la hora del patio vino a escupirme a la cara. Estuve toda el rato del patio (media hora) guardándome saliva en la boca y cuando sonó el timbre fui y le escupí. Me quedé tan a gusto…
Iba yo de camino al cole con mi mejor amiga y me confesó que le había venido la regla. Me dijo que cuando a mi me viniera se lo dijera, que para eso éramos súper mejores amigas. Le dije que vale. A mi hacía un año que me había venido.
Cuando tenía unos 12 años fui con mi hermano y una amiga a su casa. Cogimos una bolsa del valvi y la llenamos entera de agua. Subimos a la terraza (7 pisos) y la tiramos encima de un banco. ¿Habéis visto Sleepers? Está basada en nuestra historia.
Estaba yo de fiesta en Bóveda y era la hora de cerrar. Había bebido un poquillo… bueno, bastante… vaya, que llevaba un peo encima que pa qué… de camino al guardarropa vi en el suelo algo parecido a un billete de 5 €. Me paré y pensé Más vale que seas un billete porque agacharse con el alcohol que llevo encima puede ser muy peligroso. Me acerqué, era un billete de 5 € pero ¡ah! ¡sorpresa! Levanté la vista y a 15 cm había otro de 10 €, pensé no puede ser, debo ir muy borracha… y mientras pensaba eso levanté de nuevo la vista y a otros 15 cm había uno de 20 €, entonces volví a levantar la vista esperando el de 50 € pero no apareció…
Una vez estaba en una de las tiendas del museo de la ciencia de Barcelona y me encontré en el suelo 5 €. Me los guardé en el bolsillo y al cabo de un rato vi a una mujer regañándole a su hijo porque había perdido un billete. Le dijo que como lo había perdido se quedaba sin recuerdo del museo. Yo me callé. Lo sé, soy lo peor.
Abrí la nevera un día que tenía sed y cogí la botella de leche. Mi garganta se abrió como cuando… en fin, que se abrió mucho. Puse el tetrabrick en mi boca, impulsé el plástico hacia arriba, el liquido empezó a caer… no era leche… era clara de huevo…
Pues al final, para que no se diga, he ido al gimnasio, ¡ole ole y ole! Me he puesto mi mp3 con mi mierda de música y he empezado a correr como una desesperada hasta llegar a los 5 kms. Después he decidido hacerme la chula y marcar 15 minutos en la bici pero cuando nadie me miraba (a los 7 minutos) me he levantado y me he pirado.
En el rato que he estado reprimiendo mis impulsos de cantar (como una loca las canciones que me ponen a mil) mientras corría (esa frase es desafortunada, lo sé, pero por una vez no pretendía utilizar una metáfora de mente sucia) me he dado cuenta de una cosa súper importante para la vida de las solteras: Existen dos tipos de chicas en los gimnasios, las que llevan coleta y las que no.
Partiendo de esa base he creado un axioma: Si llevas coleta en el gimnasio, has perdido.
Las chicas que se hacen coleta (como yo misma) van al gimnasio a ponerse en forma, por eso se apartan el pelo, porque es un engorro notar el puto pelo chorreando. Las que no llevan coleta, van a ligar y por consiguiente a fornicar en algún momento de la semana.
Además, de este axioma deriva una regla: Si te haces coleta, cuando lleves 10 minutos esforzándote al máximo para quemar la lorza, te empezarán a salir manchas rojas y blancas en la cara.
No lo entiendo. Ellas en el gimnasio lo único que hacen es ejercitar el músculo bucal y contonearse de aquí para allá con movimientos de culo súper sexys de la muerte y no tienen ni un puto ápice de grasa y yo me dejo la piel corriendo con mi camiseta ancha y mis manchas en la cara y me sabe mal comerme un polvorón. ¿Por qué? ¿Porque llevan el pelo suelto?? ¡¡PUES NO!! Es porque después de hacer sus gestiones en el gimnasio… ¡se hartan a follar!
Voy a tirar todas mis gomas (de pelo) y voy a coger gomas (de las otras). Voy a tirar mis camisetas de las carreras a las que voy y voy a vestirme de discoteca. Voy a maquillarme y a echarme colonia. Voy a entrar al gimnasio y voy a empezar a contonearme sensualmente (jeje, aquí el párrafo ha dejado de tener credibilidad, lo sé) y a partir de mañana, los 34 € de gimnasio que pago van a hacerme adelgazar a base del forniqueteo que voy a conseguir con mi gran verborrea dicharachera y mi sensual hoyuelo. He dicho. (que sí que sí, ¡que me lo creo!)
Estoy delante del ordenador quejándome de la lorza que he visto acumularse en mi barriga y decidiendo firmemente que a partir de ya voy a ir al gimnasio más a menudo. Que luego cuando tengo que salir a ligar (porque es a lo que se sale; a coger el puntillo e intentar ligar) me miro al espejo haciendo gestos con las cejas y tocando la susodicha como si hubiese aparecido de repente… Sólo falta chillar pero de donde coño has salido tú!! ¡Ja! ¡Si lleva ahí meses!
Esto lo pienso después de haberme pegado una de mis famosas meriendas (sí sí, tengo que hablar de ellas algún día), con el culo pegado a la silla sintiendo la calefacción tan a gustito en mi falda y pensando en no ir al gimnasio cuando lo tengo decidido desde ayer.
Buf, es que es súper complicado volver a las andadas deportivas a las que yo estaba acostumbrada. Joder, ¡es que no apetece! Si estamos a 0º, ¡¡cero putos grados!!! De aquí al gimnasio me puede entrar una hipotermia y cuando entro allí el calor humano que desprende aquel lugar puede causarme yo qué sé, un corte de digestión o algo muchísimo más grave que no sé su nombre científico porque yo soy informática y sólo sé hablar en binario.
En fin, venga, voy a ir, que acaba el año y ni con el puntillo…
P.D.: el frío es psicológico Tam, el frío no existe. No existe en serio, es como el dolor, bah, tonterías Tam…
No. Soy una especie de reptil perezoso que no tiene fuerzas ni para copiar y pegar el texto que en un momento de energía suprema ha escrito durante el día de hoy para el blog.
No puedo y mira que lo intento eh, pero es que hacer cualquier cosa que requiera movimiento con mi brazo es tarea imposible porque tengo todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo hibernando. Lo único que me funciona es el cerebro y mis dedos. Lo suficiente para sobrevivir con diversión (muajajaj). Copiar y pegar podría hacerlo con el teclado pero es que entonces este post no tendría sentido, siejque…
Este puente ha podido conmigo. Nunca jamás en la vida me lo había pasado tan bien pasando miedo. Desde aquí le agradezco al gran Brauli (a partir de ahora: “el espeleólogo más dicharachero del mundo entero”) y a Àngel (a partir de ahora: “Àngel, otro de los espeleólogos más dicharacheros del mundo entero”) este peasssso puente!!
Mañana copio y pego la crónica de mi primera experiencia penetrando en una cavidad.
Ayer, después de merendar y hacer algunas gestiones (en realidad estuve tocándome las narices pero queda mejor hacer ver que mi vida es interesante y misteriosa) sucedió algo insólito.
¿Qué sucedió? Aaaah… emoción, intriga, dolor de barriga…
Venga, lo voy a confesar pero quiero que todo el mundo sepa que esto es algo pasajero, que yo controlo, no se me va a ir de las manos porque soy una tía sensata que sabe que meterse en este mundo sin control puede ser muy peligroso para mi integridad física y mental.
Estuve… 3 o 4 horas… buf, no pensé que me costaría tanto soltarlo… venga va!!…
…programando…
sí sí… pro gra man do…
Que sí joder!!! Lo que leéis, PROGRAMANDO LEÑE!!! POR PLACER, SIN COACCIONES, SIN COBRAR!!! CREANDO UNA APLICACIÓN PARA MI DISFRUTE PERSONAL!!! y lo peor de todo es que… me gustó mucho.
Puedo prometer y prometo porque puedo prometer que lo prometido se promete porque se puede que no voy a volverme una freak total, en serio. Un toquecito freak siempre queda bien porque una tía que sabe de ordenadores siempre fascina a algunos tíos porque se creen que eres tope inteligente por saber entrar en la Bios pero sé que una tía que sabe cómo crear una paginita donde poder escuchar diferentes emisoras de radio y lo peor de todo, la crea y se lo pasa bien, asusta a otros, sobre todo a los más interesantes, esos capullos tíos buenos a los que sólo les interesas por lo mismo por lo que te interesan ellos a ti: el increíble mundo del forniqueteo sin compromisos.
Así que como sé que adentrarme en el fascinante mundo de la programación como entretenimiento social puede ser muy peligroso porque no voy a ligar nada, voy a ir con muuuuuuuuuuuuucho cuidado porque no quiero morir con el himen regenerado.
Ayer, estaba él encima mío y me puso esa cara de: me voy a correr. Yo, que soy buena compañera le dije, espera espera, que yo también! Pero..hagámoslo especial!
Decidimos ir al gimnasio, fuimos a la sala de máquinas y oh! Sorpresa, estaba vacía, no había nadie, sólo un enorme espejo súper morboso delante de las máquinas, yo y él.
Decidimos usar una máquina que fuera cómoda para los dos, como no, la cinta era perfecta, nos subimos a ella, le dije que me enchufara bien adentro, me lo metí en los agujeros y susurré al aire con ganas: métele caña!
Empezó a vibrar de una manera sobrehumana. Fua! Nunca en la vida había sentido tanto placer en mis orificios. Dios! Qué gustazo!
Al principio la cosa fue suave, los preliminares siempre han de ir acompañados de la calma y la verdad es que me sofoqué poco pero lo disfruté muchísimo. Luego la cosa se fue poniendo más ardiente. Yo empecé a acalorarme un montón, a sudar y a respirar profundamente; él subió el tono, de vibrar pasó a temblar considerablemente; a mí me encantaba aquella sensación así que le decía: más, más, más arriba!! Le apreté esa zona que hace que ellos griten, gritó, yo ya no podía más, iba a reventar, él seguía gritando (joder, como aguanta!!), yo estaba a punto de llegar, casi, casi, estaba a punto y… llegué. Fue un placer orgásmico.
Hay que darle al play para que os podáis imaginar tal y como yo lo siento el momento que estoy viviendo.
Lo conocí una tarde de verano por internet. Yo había ido a correr y estaba triste. Ir a correr sola es aburrido de cojones y aunque correr haga que te aparezcan hormonas de esas de la felicidad (hay algunos que las llaman endorfinas…) ir sola hace que te aparezcan las hormonas destructivas de la envidia cuando no paras de pasar a parejitas felices de la muerte agarradas de la mano dando un paseo mientras la brisa del mar les acaricia su asquerosa cara de felicidad por estar enamorados y tener que demostrarlo al mundo entero, incluso a aquellos pobres humanos que creen que pasaran toda su puta vida solos porque de tanto tiempo sin compartir amor se han vuelto tremendamente intolerables y… buf, que se me ha ido la olla!! Avisadme no?! Ya os vale…
Pues nada, que estaba delante del pc decidiendo si hacerme una pajilla o ver Lost (jajajaja si es que luego me quejo…) y se me ocurrió la brillante idea de buscar por internet eso que tanto ansiaba tener en mi vida y… lo encontré.
Era bastante más joven que yo pero a mí eso me dio igual porque pensé que para lo que yo lo quería ya me valía, mientras me diera caña ya me iba bien.
Estuve bastante tiempo enganchada a la red por su culpa. En el trabajo, en casa, en el tren… (en realidad yo no voy en tren pero siempre queda bien poner esto, parece más romántico…). No podía pensar en otra cosa que no fuera él.
Al final me decidí. Le dije que quería conocerlo en persona. Él me dijo que vale pero que tenerlo en mi vida me costaría un precio, no muy alto porque me haría una rebajilla pero que algo me costaría.
Yo, ante la posibilidad de quedarme sin él para el resto de mis días o tenerlo a cambio de dinero decidí que alguna ventaja debe tener no tener gastos, vivir con tu madre y no gastar en vicios (no fumo, no bebo y los condones que los pongan ellos leñe!!) así que me lancé a la aventura.
Hoy nos hemos visto. En mi hora de comer del curro. Es tan…. ains… me he enamorado! No quiero perderlo. Nunca. Ya no me imagino mi vida sin él.
Continuará…
Pero antes, después del salto os dejo una foto de él, aquél que a partir de ahora me acompañará a correr para no sentirme tan sola.
P.D.: el salto es el link este de abajo, lo sabéis no? Es que no sé por qué coño se llama salto. Por qué no lo llaman link de “leer el resto de la entrada”? brf!! Qué complicados que son los hombres! Ay digo… bueno! Qué complicado!
Esta historia está basada en hechos reales pero cualquier parecido con la realidad ha sido decorado por mi imaginación para darle un poco de vidilla al tema.
Hoy he pasado por el pasillo que cada mañana paso para ir a currar.
Es un pasillo de unos 25 metros (no tengo ni idea de medir metros visualmente así que lo mismo hace 10 o 150, aquí imaginación al poder), es una rampita inclinada hacia arriba de un metro y medio de ancho, sin ventanas, ni ventilación, ni nada, da miedo, sólo hace falta que se oiga “auuuuuuu”, entonces sería la perfecta rampa tétrica donde matarían al negro de la peli. Al final de todo hay una puerta de esas que pesan una barbaridad y que chirrían. Va a parar a un parking aunque antiguamente era donde pasaban miles de horas los monjes que habían cometido algún pecado y se daban cabezazos en la pared por querer hacer más a menudo y sin tapujos aquello que ocultaban que hacían por respeto a su religión. También es donde mataron hace 100 años a un pequeño niño al que sus padres pegaban sin razón y para ocultar su cadáver lo metieron en un agujero de la pared y lo taparon con cemento. Desde aquel día el niño quiere su venganza y se dedica a asustar a todas las personas que por ahí pasan pasando sus largas uñas por una pizarra y acojonando al personal, aunque en realidad lo hace para que alguien lo escuche y resuelva el misterio de su asesinato.. bueno, en fin, que he visto muchas pelis, vale.
Total, que he entrado al pasillo de la muerte y en medio había una mujer morena con sus largos y despeinados pelos posados en sus hombros mirando al suelo. He avanzado unos metros pensando “venga, que te he pillado haciendo el tonto, ponte a caminar” pero la mujer, parecida a la niña de the ring ha seguido mirando al suelo. Yo me he acojonado un poco pero como soy una valiente he seguido mi paso mirándola y con mi mano al lado del machete que siempre llevo en el cinturón. La mujer ha seguido absorta mirando el impecable suelo que se encargan de limpiar las señoras de la limpieza a las que en realidad pagan para que hagan desaparecer las manchas de sangre que todas las noches aparecen sin razón en ese suelo. Pues nada, que la tía estaba poseída pero he llegado a su lado y por fin ha notado mi presencia. En la misma postura en la que estaba ha levantado la vista hacía mi y ha seguido quieta. Me ha seguido con la mirada hasta que ha visto mi cara de “vale, tengo miedo, mátame ya por favor” y entonces se ha pronunciado…
“Mierda!! ya decía yo… es que siempre llevo la tarjeta colgada del cuello y me he dado cuenta que no la llevo…”
¿¿?¿?¿?¿? Necesita la mujer 45 segundos para mirar hacia abajo y ver que no lleva la tarjeta colgada del cuello? Mmm… está claro, me ha tomado el pelo, está ocultando algo… Aun no sé el qué pero lo averiguaré. Cabaré un agujero en el punto exacto donde estaba mirando con algún tío bueno de anuncio que se pondrá una camisa verde y parecerá un aventurero que piensa después de actuar siendo un cerdo machista con las mujeres. Escribiré todo lo que averigüe en un libro con garabatos raros que sólo un experto freak en jeroglíficos sin vida social podrá interpretar y por supuesto, en algún momento me follaré a mi compañero de aventuras al que al principio odiaré y luego veré que es una increíble persona porque descubriré que cuando era joven fue voluntario en el Sahara y eso, bajo la presión de salvar al mundo hará que me ponga tonta.
El otro día iba subiendo una montaña por el monte para escalar y de repente, ahí en medio de la nada encontré un aparato de hierro preparado para hacer dominadas como esas que hacen los bomberos (aun no entiendo qué narices hacía en medio de la montaña eso pero en fin, yo obvié lo absurdo).
Yo, que veo algo relacionado con los bomberos y me surgen espléndidas ideas de las suyas decidí que estaría bien colgarse de aquella barra.
La barra estaba muy alta así que pegué un brinco para poder agarrarme peeeero… aaaaaaaaaaarg! Justo de un lado salía un pedal para colocar el pie y no tener que saltar y yo, con todo lo lista que soy, no lo vi pero mi pierna, concretamente el sobaco de mi pierna (no sé cómo se llama esa parte..) lo vio, y lo notó… muuuucho…
Mi cerebro recibió un impulso. El mensaje era que me bajara de la barra.
Yo me bajé pero me quise hacer la machota y dije que no me había pasado nada.
En un momento en que mis compañeros estaban despistados decidí mirarme la herida… sólo vi sangre, mucha sangre.
Aun hoy me duele. Es muy doloroso tener una herida en el sobaco de la pierna porque cuando camino la noto, la muy cerda… podía haber salido en otro sitio!
Pues nada, que cada vez que voy a escalar me pasa algo aun más grave que la vez anterior. A este paso moriré dentro de un par de semanas así que quiero deciros que os quiero. Ha sido un placer escribir para todos vosotros. Pero un placer descomunal eh. Igualable a ese placer que uno siente cuando se está cagando y aguanta, aguanta, aguanta y al fin encuentra un lavabo…oooh sí, como ese placer.
Para darle un poco más de morbillo al asunto esta tarde le echaré una foto a la herida y la subiré. Así veréis lo peligroso que es el tema de la escalada y sobre todo las ideas de bombero.